miércoles, 10 de mayo de 2017

EN LA PENUMBRA...




Yace a mis pies mi musa sepultada,
pasto del tiempo y del olvido ingrato.
Silencio. Lejos del humano trato,
hallaré en la penumbra  mi morada.

La Bestia ve llegar su edad dorada
con furor, mas velado es su arrebato.
La masa, nada más que un inmundo hato,
sonríe felizmente arrodillada.

Qué gran mentira. Qué gran soledad.
Las máscaras se burlan; el astuto
alarife destruye. La impiedad

se reviste de oro mientras de luto
el espíritu. ¡Pobre Humanidad
en las garras de los hijos de... Pluto!























8 comentarios:

  1. Cada día me reafirmo más en que su pluma es un rayo de Apolo. No se cansa usted de seducir a la Musa, Anacreonte de las infinitudes castellanas. ¡Qué lírico arrebato! ¡Qué brillantez del genio! ¡Qué escritor se está perdiendo España! Lo que más me fastidia de todo es que bien gordos se ponen los mandilios mientras quien más merecería la caricia del laurel acaba proscrito y postergado. Yo te honro, oh Ovidio, ¡Salve pluma ignota mas gloriosa! ¡Febo, he aquí tu hijo más preciado!

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    1. Agradecido... conmovido, leo tan amables y hermosas frases, bálsamo que unge las heridas. Gran honor me hacen, pues vienen de un verdadero poeta, de un genio; y se posan reconfortantes sobre unos tristes versos, casi arrancados del alma, caídos como un lánguido y penoso estertor. Sean mi canto del cisne, así como sus palabras, amigo mío, epitafio sublime. No sé si volverá mi estro a resurgir de sus cenizas. Tal vez... dentro de mucho tiempo. Gracias de todo corazón. Gracias...

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  2. Querido don Diógenes, le ordeno a su Musa que se levante inmediatamente, que no nos prive de las magistrales voces que le susurra y convierte usted en excelso versos. Vive Dios que sería mucho más triste este maldito mundo sin poder leer sus sublimes versos y su exquisita prosa. Levante esos ánimos y alce la pluma como alzo yo mi copa por ella y por usted. Ingeniosísimo el último verso, ¡vive Dios! Ojalá pudiera llevarle la contraria al espíritu de su soneto, pero...es imposible. Aquí le dejo mi inextinguible aprecio, mi felicitación de gala, las cajas que hagan falta de lo que menester sea y un abrazo colosal, ANACREONTE, mimado de Apolo y querido amigo mío.

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    1. Si su pluma, carísimo don Luis, tiene la virtud de elevar cuando cincela tan hermosos versos, también tiene la de resucitar cuando vierte tan amables como donosas palabras. No sé cómo agradecérselas. Saben mejor aún que esos divinos brebajes que tiene a bien enviarme con su extrema generosidad.
      Mi musa, ya de por sí perezosa y torpe, poco puede contra las dichosas circunstancias, y las mías no son propicias para el meneo del cálamo. La flor se ha marchitado; la fuente está seca. Y si hay pocas fuerzas y tiempo, la avara prosa los acapara, por lo cual queda el verso exhausto y en dique seco. Por intentarlo que no quede, pero me da que la sesera no está para exprimrla mucho. No obstante, sus ánimos parecen como el sol y la fresca agua del río que hacen fértiles hasta la más esteril vega. Sean, pues, sus frases magníficas Nilo para mi desierto. Como usted dice, si este mundo, que ya antes merece ser llamado inmundo, es de por sí bastante desagradable, sin el canto de los mirlos blancos ya se hace del todo inaguantable.
      Un fuerte abrazo, amigo mío. Y si bien la sesera está hecha un Sahara, la bodega está anegada. Movamos el codo, pues, en virtud de la compensación y el término medio, a ver si vaciando un tanto la segunda lleno algo la primera. Por usted, querido amigo y camarada en la lucha contra los hijos esos de la infernal deidad.

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  3. Confieso que no pude comprender
    Los versos que acompañan su escritura
    Quizás sea porque acaso la cordura
    Es algo que no suelo poseer

    Entiendo que le pueda apetecer,
    sin que alguien considere chaladura
    tener la soledad como ventura,
    en sitio en el que sea menester.

    Más no comprendo que tiene que ver
    (quizás es mi cabeza que es muy dura,
    quizás es que seré bastante bruto)

    Que acabes mencionando sin querer
    a un perro propio de caricatura
    que Walt denominase como Pluto

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    1. A decir verdad, querido Tío, y permita que exclame la alegría que me da verle por estos pagos y leer sus siempre ingeniosísimos versos, es normal que no comprenda mis versos, pues ni yo mismo muchas veces los comprendo. No creo que su cacumen, que no es moco de pavo, tenga nada que ver. Es posible que la clave esté en eso del perro, como muy chuscamente ha notado (lo que me he reído), y la cosa sea que, o bien hay mucho "perro" por el mundo y a uno se le vienen los deseos de retirarse y no menear el numen para derramar versos; o que el perro lo sea el que escribe y no tenga muchas ganas de darle al cálamo. Dadas mis circunstancias, que ando corto de tiempo y largo de obligaciones, muy cansado y dedicado a la prosa en las pocas oportunidades en las que tomo la pluma, pues verá usted... Mas todo se andará y ya veremos si me entra un rapto de mala leche y me pongo a sonetear a algún mastuerzo, que no son pocos los que nos rondan.

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  4. Ya en serio.
    Más vale que vuelva usted prono a escribir con sentido del humor, porque el planeta anda escaso de hombres brillantes y con ganas de que se note.
    Suba usted el ánimo y deje en paz el vino que solo sirve para aumentar la sensación que uno ya tiene en el cuerpo.
    Un sabrazo

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    1. Muchas gracias por las amables palabras, querido Tío, así como por los ánimos y esa consideración de hombre brillante. Me honra que lo crea así tan gran poeta, flor de los satíricos nacionales. Y ya que estamos con vino, como se me pone malo de vez en cuando, a ver si entre barril y barril también vacío algún tintero. Desde luego, su hilarante soneto es de lo más inspirador.

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Opinen en buena hora, amigos, opinen, que me huelgo de leerles.