domingo, 21 de diciembre de 2014

LA ÚLTIMA VANITAS




Los árboles desnudos, ¡con qué pena
veo!; sus ramas, que agita la fría
brisa, danzan con gran melancolía.
El alma vacía de horror se llena.


Sepulta el sol cansado la serena
frente; la noche avanza ya sombría,
llevando en su penumbra un nuevo día.
Mañana es hoy, y al ayer se condena.


¡Oh, juventud! Qué rápido has corrido.
Han sido vengadores tus veloces
pies, que un amargo suelo han conocido.


Mientras galopan las horas feroces,
he de soñar qué fui, y qué no he sido,
y oír de las Parcas no lejanas voces.






Omnes vulnerant, ultima necat










martes, 16 de diciembre de 2014

MÁS LEÑA AL BRASAS O EL EMPACHO DE MAMARRACHO



      Si hace poco el doctor Tannhäuser nos recetó unas milagrosas redondillas de glicerina para aliviarnos a nuestras anchas, sobre todo de un modo redundante, esto es, heces sobre heces, en honor de la cosa que profana mi Caverna, ahora soy yo quien endilga catorce vomitivos a fin de que todo aquel que sufre la peste y la mugre cagachil pueda purgarse y dejar los entresijos cerebrales impolutos. Absténganse de su consumo perroflautas, votantes de Podemos y demás fauna bermeja. También aviso de que pueden provocar reacciones alérgicas a quienes tomen habitualmente Políticocorrectosa o Memolugarcomunil. No ingerir más de dos veces. Y no se han encontrado hasta el momento incompatibilidades con la lectura de las estupideces que, a buen seguro, el mencionado soltará en breve, aunque no aconsejo su ingesta: lo que sale del culo en el culo se quede, y más si es trasero tan visitado. En caso de duda, consulte con el fascista más cercano. Ahí van las pildoritas.  


¿Es Julio si te deja tan helado?
¿Será Patricia tan plebeya nena?
¿Anónimo quien tanto atrás se llena?
Ano roto sería lo apropiado.


La cobarde mentira ha perfumado
mi antro, que ahora atufa que da pena
por quien con mala leche se envenena,
que es hábito que tiene muy mamado.


Perdono la bazofia que es tu prosa;
te perdono lo infame y lo cretino,
y que seas rojilla mariposa.


Perdono incluso tanto desatino.
Mas nunca te perdonaré una cosa:
que seas tan paliza y tan cansino.





Aquí vemos a Julito en acción, aunque lo suyo es ser pasivo. Apréciese su postura ante la vida.







jueves, 11 de diciembre de 2014

ESCENA DE TABERNA


Puede que algún malpensado crea que la escena que abajo les presento corresponda a una de las cuchipandas cavernarias que de vez en cuando organizo para mitigar la soledad, y que cuenta con tan ilustre concurrencia. Incluso habrá quien opine que el penoso bufón que ameniza la velada es el bueno de Julito, la musaraña que me honra con sus visitas, haciendo sus habituales monerías. Nada más lejos de la realidad, aunque en el caso del bufón, y sin ánimo de ofender al mismo, bien podría ser cierto.
A decir verdad, y no creo que descubra nada del otro jueves, la escenita pertenece a una de las muchas que acostumbraban a pintar esos degenerados del norte mientras los españoles se dejaban la sangre en defensa de la fe, aunque hay que señalar que cuando ésta vio el lienzo, allá por 1690, ya poco pintábamos en Europa. Es obra de David Teniers, el joven, y se titula El Rey bebe. No digo más.
Y si la traigo a estas penumbras no es porque me entusiasme el género. Para ser sinceros, se la ofrezco a modo de metáfora, pues la taberna donde se muestra tan lamentable espectáculo podría ser cierta nación que yo me sé y que prefiero no nombrar. Juzguen vuestras mercedes. Francamente, si pululara por el cuadro alguno con coleta el parecido ya llegaría a lo asombroso.
Como supongo dan por sentado, y temen, no puedo despedirme sin antes dejar caer el acostumbrado colofón rimado, esta vez en forma de epigramilla. Sé que los versos no son muy buenos, pero ¿hay algo bueno en todo esto?



El rey bebe, ¡qué alegría!
Para el gozo está la boca;
trague y hágase la loca,
que otros pagarán la orgía.





¡Vaya colección! A cual peor, pero la palma se la llevan los dos que se están tronchando en el pequeño ventanuco de por allá arriba -el de la boina y el de la nariz de butifarra-, y que parecen buitres degenerados relamiéndose ante el grotesco festín. A buen entendedor...











martes, 9 de diciembre de 2014

DÉCIMA DE NAVIDAD





Vienen profanadas fechas
de lágrimas y alegrías,
a tenor de loterías,
en masas insatisfechas.
Esperanzas tan estrechas
son propias de un pueblo tordo
que sigue a la razón sordo.
Se ve que no están al tanto:
muy pronto vendrá otro llanto,
pues les va a caer el gordo.